Monitorización de ruido a largo plazo. De cómo un nuevo enfoque conduce a un mejor resultado

por Douglas Manvell – Director de producto, Brüel & Kjær, Dinamarca
23 Apr 2010

Nadie quiere comprar un sistema de monitorización de ruido, lo que de verdad interesa es saber hasta qué punto es ruidoso un entorno. Adquirir un sistema de monitorización de ruido es un paso en la dirección correcta, pero crea otro problema para el propietario: ¿quién lo va a manejar? Su proveedor le dirá que el sistema funciona solo, pero como se explica en este artículo, el sistema de ruido no lo es todo.


Noise Monitoring | Caso particular

Los buenos vecinos limitan el impacto de su ruido

Desde hace muchos años, el ruido se monitoriza a largo plazo en diversas aplicaciones. Actividades tales como aeropuertos, centrales eléctricas, refinerías, minas etc., pueden verse obligadas a realizar una monitorización continua del ruido para garantizar que no superan los límites legales de funcionamiento y para demostrar a las autoridades locales que son responsables con la comunidad y limitan el impacto de su ruido. Pero cualquiera que haya participado en programas de este tipo sabe que están repletos de aspectos técnicos y operativos que pueden minar la exactitud e integridad de los datos de ruido, y que incluso se puede llegar a ofrecer información errónea.

Prevención y control de la contaminación integrados

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Las industrias de este tipo llevan ya algún tiempo monitorizando el ruido de forma continua; esta política se está extendiendo a las fábricas en general y a las zonas urbanas.

En Europa, el ruido de la industria se gestiona a través de la directiva sobre Prevención y Control Integrados de la Contaminación (IPPC); en otras partes del mundo existen legislaciones similares. La directiva IPPC cubre un ámbito de actuación muy amplio, que incluye la prevención y reducción de ruidos, olores, vibraciones y emisiones al aire, el suelo y el agua, la reducción de los residuos y los accidentes medioambientales, la rehabilitación de enclaves afectados y la conservación de los recursos energéticos. Todo esto se pretende conseguir por medio de un proceso único de autorización en el que las organizaciones tienen que demostrar que han desarrollado planes en línea con las “mejores técnicas disponibles” y que cumplen requisitos específicos que tienen en cuenta los factores locales. La directiva IPPC exige permisos a todas las nuevas instalaciones, así como a las instalaciones ya existentes que efectúen modificaciones sustanciales que puedan causar efectos negativos en el medio ambiente. Para las industrias ruidosas, el permiso puede imponer una restricción que prohíba niveles de ruido por encima de un umbral definido. En la mayoría de los casos, la restricción es una condición de la licencia de funcionamiento. Eso significa que, ahora, el ruido se ha convertido en un riesgo de negocio significativo.

No obstante, la directiva IPPC u otra legislación similar no imponen la monitorización continua del ruido; sólo lo hace cuando existen dudas sobre el cumplimiento de la normativa de ruido por parte de una organización. Estas “dudas” suelen llegar en forma de quejas de las comunidades locales, bien ante el ayuntamiento, ante otras instancias políticas o ante organismos de la industria. En estos casos, las autoridades locales se ven forzadas a imponer un régimen de monitorización. En algunos casos, la industria actúa de forma proactiva para demostrar su cumplimiento de la normativa a las comunidades locales.

Principales desafíos

Desafíos a la hora de explotar un régimen de monitorización de ruido a largo plazo

Los principales desafíos de un programa de monitorización de ruido a largo plazo se pueden resumir en cuatro áreas: funcionamiento, medición, tecnología y finanzas. En general, cuando una organización tiene que poner a punto un sistema de monitorización del ruido, los aspectos financieros se contemplan con gran detenimiento y se valoran las tecnologías de monitorado. Sin embargo, otras tecnologías, como por ejemplo las de comunicaciones, se contemplan muy someramente; sólo se presta atención a los aspectos relacionados con las medidas si aparece algún problema de cumplimiento de la normativa y, realmente, los aspectos operativos se pasan totalmente por alto.

Aspectos operativos

Nadie quiere comprar un sistema de monitorización del ruido, lo que de verdad interesa es saber hasta qué punto es ruidoso un entorno. Adquirir un sistema de monitorización de ruido es un paso en la dirección correcta, pero crea otro problema para el propietario: ¿quién lo va a manejar? Su proveedor le dirá que el sistema funciona solo, pero como se puede ver a continuación, el sistema de ruido no lo es todo.

Está claro que alguien tiene que manejar el sistema, comprobar que está haciendo lo que debe, diagnosticar y resolver problemas, identificar y eliminar mediciones erróneas y mantener la infraestructura tecnológica al día en un contexto de continuas actualizaciones y mantenimiento. Para hacer todo eso como es debido, hace falta personal con una cualificación que no se encuentra habitualmente en la industria y que escasea en el mercado laboral. Es difícil contratar personal y más difícil aún cubrir vacantes. Si uno tiene la suerte de encontrar una persona adecuada, entonces alguien tendrá que dirigirla y hay una cosa segura: alguna vez los problemas del sistema coincidirán con vacaciones o bajas por enfermedad, dejando al director y a la organización con un enorme quebradero de cabeza. Diversos estudios han demostrado que en un programa de monitorización de 5 años, los costes operativos suponen entre el 55% y el 65% de coste total de propiedad. Al menos la mitad de ese porcentaje se dedica a costes de personal y el resto es contratación externa de instrumentación, electricidad y comunicaciones. Si los costes operativos son una partida tan relevante del gasto, es evidente que deberían valorarse cuidadosamente a la hora de evaluar un sistema de monitorización.

Aspectos de medición

Quien esté leyendo este artículo probablemente sabrá que la medición del ruido es compleja y que esa complejidad es aún mayor cuando se mide de forma continua a largo plazo (una aplicación en la que, por su propia naturaleza, no interviene un operario). Si no hay nadie allí para ver lo que realmente está sucediendo ¿cómo se puede estar seguro de que la medición es válida? El emplazamiento de los equipos de monitorización de ruido puede afectar enormemente a la validez de una medición. Es cierto que los estándares de medición dan una orientación general, pero en cada situación concreta hay que elegir los emplazamientos con el máximo cuidado. La monitorización en los límites de la propiedad es una práctica estándar. En general, la selección cuidadosa del emplazamiento permite obtener niveles de ruido de la fuente significativamente superiores al ruido de fondo, con fines de evaluación. A continuación, se determinan los umbrales de conformidad teniendo en cuenta el ruido proyectado hacia la comunidad local. Pero aunque la posición de medida sea correcta, se puede producir un nivel de exigencia que penalice excesivamente a la organización. Por otro lado, una exigencia más relajada puede resultar en un impacto real en la comunidad mayor del esperado.

También es posible que uno no se pueda permitir el lujo de elegir emplazamientos ideales. En algunas situaciones el ruido está contaminado por ruido de otras fuentes: otras industrias, tráfico rodado o ferroviario o incluso las propias comunidades de las que parte la exigencia de un sistema de monitorización. Como no hay un operario presente durante la monitorización, no siempre es posible identificar la fuente del ruido. Ahora están apareciendo en el mercado dispositivos muy sofisticados de reconocimiento acústico y monitorización de ruido direccional que abordan adecuadamente esta cuestión, pero a no ser que uno se pueda permitir una inversión adicional en tecnología, el operario seguirá aún mirando extrañas mediciones de ruido y escuchando muestreos de señales acústicas para determinar la fuente, un ejercicio laborioso y que lleva mucho tiempo.

Por si esto fuera poco, estamos hablando de entornos dinámicos que pueden cambiar significativamente con las condiciones meteorológicas. La tecnología también puede ser útil en este sentido: puede hacer mediciones meteorológicas simultáneas y descartar automáticamente los niveles registrados en presencia de vientos fuertes, porque los niveles de ruido inducido por el viento en el micrófono afectan a la medición. Otras condiciones meteorológicas, como lluvias intensas sobre tejados de chapa pueden causar mediciones erróneas. En zonas silenciosas, incluso el coro de pájaros en los árboles próximos al amanecer puede crear niveles de ruido significativos.

Aspectos tecnológicos

Los compradores suelen conocer a fondo los aspectos tecnológicos de la monitorización de ruido a largo plazo. Los terminales modernos de monitorización de ruido en exteriores son muy robustos, pero a veces se producen averías. Normalmente, los equipos averiados se reparan o sustituyen en el marco de un contrato de soporte con el proveedor. Pero lo que generalmente no se sabe es que esos servicios cubren la instrumentación pero no las líneas de suministro eléctrico y comunicaciones, que son responsabilidad de los respectivos proveedores. Hoy día la fiabilidad ha mejorado, pero como los emplazamientos suelen ser remotos y los proveedores de energía no los consideran esenciales para su negocio, el servicio puede ser intermitente. Es el propietario del sistema el que tiene que impulsar la resolución del problema, y eso puede ser muy frustrante y llevar mucho tiempo, produciendo además lagunas en la recogida de datos y riesgo de que se produzcan problemas de importancia que puedan afectar a la conformidad.

Aspectos financieros

Las consideraciones financieras son las que reciben mayor atención porque son más fáciles de entender y son la cuestión más tangible. Adquirir un sistema de monitorado de ruido puede costar varios cientos de miles de euros y representa una inversión significativa para cualquier organización. Y, pese a lo que piensan algunas personas, un régimen de monitorización lleva aparejados costes continuos de soporte y calibración de los instrumentos, electricidad, comunicaciones y, como ya hemos dicho antes, operarios. Para explotarlo adecuadamente, todo ello se va sumando hasta suponer una considerable carga financiera sin una rentabilidad clara, salvo las restricciones en la actividad consecuencia de la no conformidad. Evidentemente, interesa invertir en una solución de calidad.

Soluciones de servicio

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La pantalla de vista general de Noise Sentinel

Una solución completa para explotar un programa de monitorización de ruido a largo plazo es... transformarlo en un servicio. En vez de proporcionar sólo una plataforma tecnológica para que la explote una organización, un servicio ofrece el resultado final deseado –informes de conformidad, externalizando por completo la tarea a un proveedor de servicio. Hasta aquí no hay nada nuevo, la industria lleva ya tiempo contratando la monitorización de ruido con consultorías externas. La diferencia actual es la aparición de Proveedores de Servicio especializado. Las consultorías de ruido están en mejor posición para proporcionar un servicio de monitorización que la propia industria que, aunque tiene experiencia en mediciones, debe afrontar las demás cuestiones antes esbozadas. Un Proveedor de Servicio especializado puede controlar toda la situación y proporcionar la información de conformidad que la industria necesita. La monitorización de ruido a largo plazo es el negocio central del Proveedor de Servicio especializado que, por consiguiente, puede aplicar las medidas necesarias y estructurar su negocio para cubrir todos los aspectos del servicio.

Noise Sentinel es un servicio de suscripción basado en la Web

El proveedor de servicio especializado, que suele ser una unidad de negocio perteneciente a un proveedor de instrumentación, explota el sistema por cuenta de otra organización utilizando operarios cualificados con años de experiencia Como el proveedor proporciona este mismo servicio a muchos clientes de todo el mundo, las economías de escala implican que hay más operarios disponibles y que están más cualificados, con lo que la calidad de los resultados puede ser mayor. Además, el proveedor de servicio especializado no tiene ningún interés creado en los resultados del servicio –sólo en su calidad, por lo que aporta un mayor nivel de independencia que puede ser interesante en algunas situaciones.

Al formar parte de un proveedor de tecnología, conoce muy bien los procedimientos de medición y emplea tecnología de vanguardia para hacer las mediciones. Se hace cargo con facilidad de cualquier problema técnico durante la explotación y mantiene tiempos de actividad del sistema muy altos. Incluso el suministro eléctrico y las comunicaciones pasan a ser de su responsabilidad. El proveedor de servicio especializado hará todo lo posible por limitar los tiempos de inactividad o aportará soluciones autónomas, por ejemplo, las basadas en energía solar.

Finalmente, la carga financiera para el cliente se puede aliviar, dado que el proveedor de servicio especializado puede prestar el servicio con un coste total menor que el que tendría que soportar la organización al adquirir y explotar su propio sistema. Típicamente, el ahorro es del 10 al 20%. Además, como el proveedor de servicio especializado conserva la propiedad de los instrumentos de monitorización, la inversión del primer año se suele reducir en un 40%, lo que simplifica la faceta financiera y propicia una inversión más suave y predecible.

Otra de las grandes ventajas de una solución de servicio es su adaptabilidad. Un servicio puede crecer con facilidad y complementarse con servicios adicionales de monitorización a medida que cambian las necesidades del cliente, ya sea porque se produzcan cambios en el impacto del ruido, o en la legislación o en la reacción de la comunidad. Esto significa que un servicio básico de monitorización del ruido se puede complementar, si es necesario, con tecnologías y servicios adicionales y transformarse en un programa de evaluación continua del ruido de alta precisión y fácil de poner a punto.

Son dos los factores que han influido en la tendencia hacia las soluciones de servicio. Primero, los avances en la tecnología, especialmente en las comunicaciones, han hecho posible, práctico y rentable la explotación remota. Segundo, las organizaciones están ahora más dispuestas a confiar tareas no esenciales a especialistas externos, lo que también se ha visto impulsado por un clima de reducción de costes y una mejor comprensión de las ventajas de contratar un nivel de servicio definido.

Conclusión

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The overview screen in Noise Sentinel

Un servicio de monitorización de ruido proporcionado por un proveedor de servicios especializado con experiencia en todos los aspectos de un programa de este tipo a largo plazo puede proporcionar resultados superiores, tanto en términos de calidad de las mediciones (para que el cliente tenga la confianza de que sus operaciones son conformes), como en términos de inversión, con lo que a la industria le resulta más fácil demostrar su conformidad a las partes interesadas.

Como la monitorización del ruido es la actividad central del proveedor de servicio especializado, puede ofrecer un programa de monitorización superior. El cliente puede concentrarse en su negocio, por ejemplo, la fabricación de bienes o la producción de electricidad, y los consultores de ruido pueden a su vez dedicarse a su misión central de interpretar datos y aportar asesoramiento y medidas de mitigación. Esta sería la división del trabajo más efectiva y eficiente.



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